Mejores momentos | Capítulo 7
La misteriosa líder sectaria aprovecha el esguince de Debo para convertirla en su nueva recluta mientras las demás asisten al concierto de Rosalía.
Rafaela fue la primera en darse cuenta de que algo no encajaba: Debo, rodeada por un círculo de seguidores que la miraban con devoción casi religiosa, parecía haber sido proclamada nueva musa del sufrimiento. En el centro de aquel extraño ritual estaba Bombi G, la líder de “Las Miserys”, observando la escena con una sonrisa que solo anunciaba problemas. Para Rafaela, aquello significaba una cosa: su némesis había vuelto a la carga.
La situación había escalado en cuestión de horas. Lo que empezó como una simple visita de vecinos preocupados por el esguince de Debo se transformó rápidamente en una reunión sectaria improvisada. “Las Miserys”, siempre atentas a cualquier desgracia ajena, habían visto en la lesión de la joven una oportunidad perfecta para sumar una nueva adepta a su causa melodramática.
Mientras tanto, las amigas de Debo regresaban del concierto de Rosalía sin imaginar el caos que les esperaba. Venían eufóricas, comentando cada canción, cada coreografía y cada momento del espectáculo. Pero la alegría se evaporó en cuanto cruzaron la puerta y vieron a su amiga convertida en el epicentro de una ceremonia de compasión exagerada y discursos fatalistas.
Horas antes, todo parecía ir sobre ruedas. Las chicas estaban emocionadas preparando su salida al concierto, revisando sus looks y cantando a gritos los temas más icónicos de Rosalía. El único contratiempo había sido el tropiezo de Debo, que terminó en un esguince inoportuno. Nadie imaginaba que esa pequeña desgracia sería el detonante para el regreso de Bombi G y el inicio de un conflicto que promete ser mucho más intenso que cualquier espectáculo musical.